La madre del desierto

Partiendo de una lengua en continua torsión, la escritura y el teatro de Nacho Bartolone se funden en un mismo gesto: adulteración, sensualidad, poesía, desacato. Con música de Franco Calluso, en el Teatro Nacional Cervantes, hasta el 1012/17.

Sus piezas, dueñas de una sonoridad y un cuerpo escandalosos, parecen el resultado de una virtuosa coreografía intelectual. Con pulso alucinado, sus obras Piedra sentada, pata corrida (2013) y La piel del poema (2015), generan vínculos y dislocaciones entre buena parte de la tradición literaria y el teatro argentinos.

La madre del desierto ataca el periplo de la difunta Deolinda Correa, puesto en el cuerpo y la voz de Alejandra Flechner. Si el desierto es una página en blanco, y el pasado un holograma o materia que acarrear, el autor enfrenta ambos con entusiasmo y crueldad. Una vez más el lenguaje, a partir del Bebo Pura Leche que encarna Santiago Gobernori, es “un destetado de su raza” y, como toda potencia desobediente, “siempre habla la Lengua de dios”.

OBRA COMISIONADA POR EL TEATRO CERVANTES – TEATRO NACIONAL ARGENTINO

Ficha Técnica

Con Alejandra Flechner, Santiago Gobernori

Músicos en escena Victoria Barca, Franco Calluso

Producción Silvia Oleksikiw
Asistencia de dirección Gladys Escudero
Colaboración artística Maria Florencia Rúa

Música Original Franco Calluso
Diseño audiovisual Leo Balistrieri
Iluminación David Seldes
Escenografía y vestuario Endi Ruiz
Coreografía Carolina Borca

Dirección Nacho Bartolone

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