Ángel de Brito, el hombre de los chismes que sueña con vivir en la playa

 

Los programas que hablan sobre las figuras del espectáculo ganaron la pantalla y en esa expansión se consolidó como un referente indiscutido. Por su programa, pasan los famosos más famosos y todas las primicias sobre los temas que copan los medios, las redes y la calle. Hoy, se enganchó al Ping Pong de TN.

 

Aunque no es fácil hablar sobre cuestiones de la vida privada de otros, Ángel tiene un pulso interior para pilotear esa carrera que combina las primicias, el ráting y el equilibrio entre el interés del espectador y la relación con los protagonistas.

Y así como es un diestro piloto en el aire, también lo es en su vida privada. Casi podría decirse que es un mago porque camina en la cornisa entre la altísima exposición periodística y un bajísimo perfil en sus cuestiones privadas sin despeinarse. Ocurre que entiende mejor que nadie cómo jugar este juego y no confunde personaje con persona.

Como periodista, tiene mucho capital: gran criterio para detectar dónde está la noticia, cómo abordarla sin resignar el respeto pero sin ponerse edulcorado, una rutina hiperconectada y, lo más importante, información rigurosamente chequeada.

Estarán los que no gusten del chimento, pero nadie podrá decir que Ángel de Brito no es un “periodista” con todas las letras.

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